Los fundamentos del Yoga

El Yoga apunta a una vida más ética. Su práctica comprende un extenso rango de técnicas y conceptos que nos estimulan a vivir en mayor armonía con la naturaleza y con todos los seres que nos rodean. Con el tiempo, vamos logrando que nuestras acciones sean más propicias tanto para nuestra salud como para la de nuestro planeta.

El verdadero poder del Yoga es desencadenado cuando volvemos la práctica un estilo de vida, aplicando sus enseñanzas en todas las situaciones que se nos presentan. Nuestra vida se vuelve la propia práctica y viceversa.

El fundamento ético del Yoga está conformado por una serie de normas y recomendaciones llamados yama y niyama. Este código, nos indica el comportamiento que un practicante de Yoga debe seguir y eventuelmente reflejar de forma constante en su vida. De esta manera, vamos desarrollando una mejor forma de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.

En total son cinco yamas:

Ahimsa: no violencia, no hacerle daño a los demás (esto incluye no sólo a los humanos, sino al resto de los seres vivientes).

Satya: no mentir, veracidad, honestidad.

Asteya: no robar, no apropiarse de las cosas o ideas de los demás.

Brahmacharya: no dispersión de la energía sexual, moderación.

Aparigraha: no posesividad, no codiciar.

Y cinco niyamas:

Sauchan: limpieza y purificación tanto personal (esto incluye el cuerpo y la mente), como del espacio que nos rodea.

Santosha: estar contento, satisfecho.

Tapas: autosuperación, perseverancia.

Swadhyaya: estudio de sí mismo a través de una constante y cuidadosa auto observación.

Iswhara pranidhana: autoentrega. Literalmente, significa “entregarse a Dios”.